Cierre del gobierno estadounidense ¿El final del muro?

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(*)Jesús Alberto Cano Vélez

A un año de distancia de su arribo a la Casa Blanca, Donald Trump no parece cansado de la constante trifulca que ha generado desde su cuenta de twitter con el mundo entero. Su actitud confrontadora ha estado presente desde el primer día, e incluso en estos momentos de paralización de su gobierno por falta de autorización presupuestal del Congreso, Trump no se da un respiro y embiste con todo en contra de México.

Cómo no hacerlo si atacar al vecino débil le ha dado muy buenos resultados. Le ha permitido cohesionar a su base de votantes, clase media baja y baja con escasa educación o sin ella,  para que lo respalden con entusiasmo, cada vez que les toca el pandero. Ofrecerles un muro en la frontera que impida la llegada de delincuentes mexicanos y el retorno de empleos a territorio estadounidense de las empresas de aquel país que operaban en México, han sido temas muy aplaudidos, que Trump activa cada vez que lo siente necesario.

Esta vez, en el súmmum de la desfachatez, el mandatario estadounidense califico a México en su cuenta de twitter como: “El país más peligroso del mundo”, sin tener ningún sustento para hacerlo. Simplemente decidió subirle de tono a sus ataques contra México, y lo hizo. Trump está acostumbrado a jugar rudo y el grado de vulnerabilidad actual de nuestro país se lo facilita.

Sus arengas sobre la construcción de un mega muro (pagado por México, insiste Trump) que les dé seguridad a los estadounidenses y ayude a detener el flujo masivo de drogas desde México, son aseveraciones poco precisas de una realidad bastante más compleja que impera en la zona fronteriza. Porque el paso de la droga no se daría si no hubieran de aquel lado de la frontera, manos y mentes que la comercialicen y distribuyan, y claro, millones de adictos que la consumen.

Pero esos son datos, y los datos no importan en la percepción de Donald Trump, porque su realidad pasa por el tamiz de sus prejuicios: racismo, intolerancia, misoginia, machismo, megalomanía. Mentiras como la de México y su peligrosidad mundial, o el muro como barrera eficaz en contra de las drogas, se han repetido una y otra vez, y se han rebatido también, una y otra vez, sin resultados. Trump tal vez las cree, pero aún si no las creyera las seguiría diciendo porque son útiles para alimentar a su base de seguidores.

En todo caso, el cierre del gobierno estadounidense por falta de acuerdo en la aprobación del presupuesto, podría modificar el tono amenazador de Trump  hacia México de las últimas semanas: “Si no hay muro no hay tratado” (dijo refiriéndose al TLCAN).

El cierre del gobierno estadounidense, que puede durar de tres días a un par de semanas, dependiendo de las negociaciones en el Congreso de ese país, podría generar una situación interesante. Si no sale pronto el presupuesto para el muro de Trump no habrá muro. O el muro no será tal, si acaso unas bardas modestas con algunos agentes adicionales dentro de la Patrulla Fronteriza. Nada que impresione a la base.

Desde esta perspectiva, no es desatinado pensar que no habrá muro, si como ya hemos visto, se cierra el gobierno y se complica llegar a una resolución. Trump podría estar llegando a las elecciones intermedias con poco que mostrarle a su clientela en este tema. Falta ver cuál sería el impacto real de todo esto, en la renegociación del TLCAN.

(*)Economista
@acanovelez

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Vivimos momentos de tensión y dudas, que pronto se calmarán

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(*)Jesús Alberto Cano Vélez

“2017 fue un año complicado y 2018 luce aún adverso”,  fueron las tendencias financieras vividas y por vivirse. Entre los principales temores está que termine el TLCAN o que se apruebe uno desfavorable para México, por una parte y, por otra, la reacción de las empresas ante la reforma fiscal de Estados Unidos, donde fue disminuida la tasa hacia las empresas, del 35 al 21%.

Así, la economía mexicana enfrentó un entorno económico desfavorable que se comportó sorprendentemente bien durante el 2017, no obstante el incremento de la inflación a inicio del año y concluyendo con relativa estabilidad.

A su vez, las remesas que entraron a la economía, provenientes de mexicanos desde el exterior, registraron un récord de medio billón de pesos, lo que hizo que fuera uno de los principales factores promotores del consumo interno; de manera que al concluir noviembre del 2017, las remesas alcanzaron su máximo histórico de 26 mil millones de dólares, lo que terminó con un crecimiento impresionante con respecto al mismo período del año anterior.

Dichas remesas fueron inducidas por la incertidumbre de los mexicanos en Estados Unidos, que temían la reacción del gobierno de Trump por sus ahorros y con miras a sus futuras jubilaciones.

Por otra parte, la industria automotriz superó todas las expectativas cuando la producción de vehículos marcó récord, no obstante el contexto en el que dicho sector estuvo bajo amenaza, durante el inicio de las negociaciones del TLCAN, llegando a fabricarse 3 millones 773 mil 569 vehículos, y a exportarse 3 millones 102 mil 504 vehículos.

Lo anterior ocurrió durante el año 2017, en el que las presiones inflacionarias alcanzaran su mayor impulso proveniente de los energéticos, misma tasa que cerró en 6.77% al finalizar el año.

“Los precios se estabilizarán, declaró el Secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo Villarreal, ya que las alzas recientes en productos básicos son temporales”.

Durante el 2017, los principales riesgos que enfrentó la economía mexicana fueron los temores a las medidas que pudiera tomar el presidente de Estados Unidos, la reacción de los mercados al proceso de normalización monetaria de la Reserva Federal (FED), la evolución de la inflación ante la depreciación del peso y el aumento de los precios de las gasolinas.

Ahora todo parece indicar que en el 2018 podrían prevalecer los riesgos observados el año anterior.

En la parte interna también existen riesgos para el peso mexicano. Según las previsiones del Bank of América, en el 2018 la economía del país resentirá el apretón monetario en virtud del aumento potencial de la tasa de referencia del Banco de México, lo que ocasionaría una desaceleración del Producto Interno Bruto a 1.6 por ciento, estimó el economista para México y Canadá del Bank of América Merrill Lynch.

El experto también calculó que la paridad podría cerrar el año en 20 pesos por dólar, pero que en el primer semestre “veremos un tipo de cambio muy volátil”.

Por último, el Banco Mundial redujo también sus estimaciones de crecimiento para México, de 2.2 a 2.1%, en su informe Perspectivas Económicas Mundiales.

(*)Economista
@acanovelez

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