En una reunión en el Banco de México, se aplicó Política Monetaria.

 

(*)Jesús Alberto Cano Vélez

En una reunión del Banco de México, el jueves de la semana pasada, se decidió hacer una elevación de 25 puntos base, de 6.50 a 6.75 en la tasa de referencia, no esperada por los analistas y observadores cercanos al Instituto Central. El objeto era contener las expectativas de inflación, que han tendido a subir inexorablemente en lo que va del 2017. Dicha acción implicó llevar el primer aumento de este año, de 50 puntos base en febrero, de 5.25 a 6.25 el segundo, en marzo con otros 25 puntos a 6.50 y el tercero, en marzo y otra vez por solamente 25 puntos base para llegar a 6.75 por ciento.

El manejo de la política monetaria ha tenido que ser fino y el Banco Central reconoció que “el balance de riesgos para la inflación se ha deteriorado moderadamente, de manera que las expectativas anteriores requerirán un poco más de tiempo, por lo que se espera que la trayectoria descendente del tipo de cambio y de la inflación, inicie al cierre de este año y se acerque a su meta en 2018.

Mientras tanto el peso ha resistido muy bien la turbulencia proveniente de Estados Unidos. Así, el peso mostró un comportamiento volátil, ayer, afectado por la incertidumbre política en EE. UU., con los problemas que han aquejado a Trump en los últimos días, cuando el peso tocó 19.21 impactado por las dificultades del vecino presidente. Ya está de nuevo en 18.77 pesos por dólar.

Afortunadamente, en breve iniciará una gira internacional que lo deberá mantener cuidadoso, bien portado, y con cercanía de sus asesores que entienden de esto perfectamente, tratando temas que conoce relativamente bien.

Pero sigue siendo un problema su relación con los rusos y las decisiones que toma, debiendo tener mucho cuidado en su manejo. Todavía no ha salido del hoyo y deberá ser especialmente cuidadoso. El jueves pasado se pudo percibir el comportamiento de las bolsas de valores, desde el DAX hasta el NASDAQ.

Un mes antes de que Trump asegurara la nominación republicana, uno de sus aliados cercanos hizo una afirmación políticamente explosiva durante una conversación privada que mantuvo con sus compañeros de partido en el Capitolio, dijo que Trump podría ser beneficiario de pagos del presidente Putin, según una grabación del 15 de junio del 2016, verificada por el Washington Post.

Hay dos personas a las que se cree que Putin paga: Rohrabacher y Trump, dijo el amigo congresista de California según dicha grabación.

Por otro lado, Robert Mueller, ex director del FBI, es ahora investigador especial para estudiar las pesquisas sobre vínculos de Trump con Putin, una situación que podría resultar incómoda para el presidente de Estados Unidos.

No hay día en que no caiga una bomba en la Casa Blanca y la última es significativa: el presidente le habría pedido al entonces director de FBI, James Comey, a quien despidió abruptamente hace una semana, que abandonara su investigación sobre los lazos del asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, con Rusia.

(*)Economista

@acanovelez

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Los vaivenes de los líderes políticos.

(*)Jesús Alberto Cano Vélez

La situación política en Europa pinta movida, con “La República en Marcha” promovida por el próximo presidente de Francia, Macron, por alianzas cambiantes entre partidos políticos y por conflictos entre los miembros de los diferentes partidos. Así, el flamante presidente electo afrontó su primera crisis con sus aliados centristas, capitaneados por Francois Bayrou, descontentos con el reparto de candidaturas a la Asamblea Nacional anunciada por el partido del entrante jefe de Estado.

En el eje gubernamental de Estados Unidos, el presidente Donald Trump tomó la decisión abrupta de su mandato, de destituir al director del FBI, James Comey, con un ataque fulminante a la yugular de una de las instituciones más respetadas de su país, pero también un movimiento dictado por su instinto de supervivencia. La investigación de que “la trama rusa” se había vuelto la mayor amenaza en el horizonte político de EE. UU. Según una reciente investigación de medios estadunidenses, el FBI acababa de pedir más recursos para la investigación, lo que también disgustó a Trump.

De manera que siguieron los comentarios críticos de Trump, en el sentido de que a Comey le había perdido la confianza así como a casi a todo el mundo en Washington, porque no estaban haciendo bien su trabajo”.

Aparecieron además, en la prensa nacional, fotografías que Trump “no quería enseñar, con el Ministro de Exteriores ruso Sergéi Lavrov, en la oficina oval de la Casa Blanca“, igual que otra con el embajador ruso ante Estados Unidos, cuando lo que la prensa norteamericana esperaba ver era la de Trump con Henry Kissinger, ex secretario de Estado de Estados Unidos.

Preocupó a muchos la amenaza de la aparente cercanía rusa a los personeros del nuevo gobierno, y Trump dejó claro que quiere que se ponga fin a la investigación sobre la posible coordinación de su campaña presidencial con Rusia. No obstante que “el nutrido grupo de 17 asesores y personas cercanas al presidente eran “los que más vínculos tenían con Rusia”.

Por otra parte, tanto disgustó al mandatario Trump el conflicto que sostuvo con Comey, que propuso acabar con las ruedas de prensa y distribuir respuestas por escrito “en beneficio de la rigurosidad”, después de las contradicciones sobre el despido del ahora ex titular del FBI.

También aparecieron fotografías de “la nueva era francesa” de Francois Hollande con su flamante sucesor en la presidencia francesa, Emmanuel Macron.

Manuel Valls, exprimer ministro socialista, aseguró que quería ser candidato del movimiento de La República en Marcha, del flamante presidente electo de Francia, el centrista Emmanuel Macron. Aseguró que todavía se consideraba un hombre de izquierda y un socialista y que quería formar parte del movimiento en el poder, bajo Macron.

Por su parte, el Parlamento español pidió que se impulsara la aplicación de la denominada “Ley de Memoria Histórica” y que se procediera a exhumar y trasladar los restos del dictador Francisco Franco fuera del monumento del Valle de los Caídos, a su propio monumento.

 

(*)Economista

@acanovelez

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