Salvar el TLCAN, prioridad trinacional.

 

(*)Jesús Alberto Cano Vélez

Los proyectos y programas exitosos que generan amplios beneficios a los más diversos segmentos de la población, no suelen ser cancelados o derogados a voluntad por una de las partes, sino que suelen tomar en cuenta a todos los participantes. Esa es una regla casi obligatoria.

Justamente es lo que ha venido ocurriendo en torno al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, uno de los temas más sensibles de la agenda MexicoEstados Unidos, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Luego de sus constantes amenazas,  de  romper el TLCAN, y de la difusión de una posible orden ejecutiva para disponer la salida de EE. UU., de dicho mecanismo, los mandatarios de los tres países que lo integran finalmente hablaron claro.

No se trató, por supuesto, de una mera comunicacion aislada. Detrás de la llamada telefónica entre los tres mandatarios, se han venido produciendo toda una serie de acciones a favor del Tratado, en los tres países integrantes, en donde el envío de funcionarios y especialistas para movilizar aliados en los tres paises ha sido uno de los aspectos más destacados.

No olvidemos que Trump culpa al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, por la pérdida de millones de empleos en la industria manufacturera de su país, y ha amenazado con salir del acuerdo si no es posible mejorarlo.

Ante los perjuicios que eventuales interrupciones masivas podrían causar, tanto los gobiernos de México y Canadá, como los  enormes mercados de exportación de EE. UU.,  se han focalizado en interactuar con los sectores más expuestos a un quiebre del libre comercio, buscando influir en Estados Unidos.

Eso contempla los principales estados que llevaron a Trump al poder en noviembre pasado, y a políticos de alto nivel como el propio vicepresidente Mike Pence, así como al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Directores ejecutivos de empresas que integran consejos de negocios de Trump también son objetivos clave, de acuerdo con fuentes cercanas a la estrategia mexicano/canadiense, de cabildeo.

México, por ejemplo, ha encontrado potenciales aliados en los gobernadores de Texas, Arizona, e Indiana.

Igualmente están en la lista de los negociadores mexicanos, autoridades y Cámaras empresariales de Michigan, Carolina del Norte, Minnesota, Illinois, Tennessee, Wisconsin, Ohio, Florida, Pennsylvania, Nebraska, California y Nuevo Mexico.

Los titulares del Consejo Estratégico de Negociaciones Internacionales del Consejo Coordinador Empresarial, que lidera la defensa del TLCAN, afirman que desde que Donald Trump asumió el poder, a la fecha, se han celebrado cientos de reuniones de trabajo entre funcionarios gubernamentales y Cámaras empresariales.

En la misma tesitura, Canadá desde que asumió una actitud de defensa del TLCAN, tiene una activa estrategia que contempla once estados de la Unión Americana, que considera son los que resultarían más perjudicados de desmantelarse el tratado, que inició en 1994.

Cabe destacar que en lo que concierne a México, el CCE ha valorado la importante experiencia de los negociadores iniciales del Tratado hace un cuarto de siglo, por lo que ha contratado a IQOM, la consultoría liderada por Herminio Blanco y Jaime Zabludovsky.

(*)Economista

@acanovelez

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