El Mito de la Parálisis Legislativa

En México se ha vuelto común afirmar que los diputados no trabajamos. Esta afirmación está sustentada, entre otros factores, en una serie de eventos desafortunados, en perfiles de legisladores impresentables y en un análisis entre el sueldo que percibimos y el trabajo que hacemos. No es mi pretensión revertir la opinión pública generalizada, ya que ésta se basa en problemas reales que tiene el Legislativo, sino simplemente señalar aquellas cosas que se hicieron bien, tratar de romper mitos y defender el papel que tuve como diputado del PRI en la Legislatura que está por terminar.

Los problemas reales del Legislativo son aprovechados por distintos actores, notablemente el Ejecutivo Federal, para denostar la labor del Congreso. Por eso, considero importante poner a su disposición una versión distinta de lo que ha pasado, concretamente en la LXI Legislatura y en la Cámara de Diputados.

Primero abordemos el tema de las reformas estructurales. Durante esta Legislatura el Ejecutivo no presentó ninguna iniciativa en materia energética. En 2008 se había avanzado lo que fue posible, sobretodo cuando se considera la gran fuerza que en ese momento tenían los partidos de izquierda y que no era una reforma constitucional (como debía ser). Una nueva propuesta debió haber evaluado los alcances de las modificaciones previas (que sólo conoce el Ejecutivo) y señalar con claridad por qué era necesario dar el siguiente paso; eso no sucedió.

En el tema hacendario tampoco tuvimos la oportunidad de ver cuál era la propuesta integral del gobierno federal, al menos que se quiera pensar que la llamada Contribución para el Combate a la Pobreza es todo lo que pueden ofrecer. La única propuesta de alcances amplios que se dio y que, a título personal, respaldé fue la de mis compañeros Senadores del PRI, pero la Secretaría de Hacienda prefirió desacreditarla (presumiblemente por las ambiciones presidenciales de su titular) en lugar de aprovechar el hecho de que se estaba rompiendo con un tabú al interior de nuestro partido.

Respecto de la reforma laboral no podemos negar que es muy criticable el hecho de que una propuesta impulsada por nuestra bancada no haya sido avalada. Sin embargo, en el fondo y no en la forma, una reforma integral cuya principal intención es flexibilizar el mercado laboral debe verse paralelamente con la seguridad social porque de lo contrario sí estamos poniendo en riesgo a nuestra fuerza laboral.

¿Pudimos haber hecho más? por supuesto que sí, pero también tuvimos avances importantes. Se aprobó una reforma política que si bien no fue la óptima (el que escribe se ha pronunciado a favor de la reelección legislativa) dio un gran paso en las demandas de la ciudadanía al incluir las candidaturas independientes, la consulta popular y la iniciativa preferente.

Dictaminamos positivamente el 80% de las iniciativas que presentó el Ejecutivo. La Comisión de Presupuesto, de la que formo parte, aprobó casi por unanimidad los tres presupuestos equilibrando las caídas a la inversión pública que constantemente mandaba el gobierno federal. El 47.4% de los dictámenes positivos provino de la alianza entre el PRI y el Partido Verde; fue una Legislatura que, lejos de estar, paralizada avanzó sustancialmente en diversas materias.

Aprobamos reformas que benefician directamente a la gente. Ahora los pensionados pueden solicitar, sin necesidad de recurrir a un juicio o de emplear gestores, la devolución de su subcuenta de vivienda, un asunto de estricta justicia, ya que se trate de su propio ahorro. Así mismo, exentamos del pago de ISR a los jubilados y pensionados que reciben menos de 15 salarios mínimos, entendiendo que muchas veces las pensiones que reciben no son suficientes.

En estos días en los que la falta de competencia en algunos mercados ha merecido la atención de la opinión pública, es prudente recordar las reformas que aprobamos a la Ley Federal de Competencia, dándole más dientes a la COFECO para sancionar prácticas monopólicas; nosotros hicimos nuestro trabajo. Habría que preguntarnos, por ejemplo, por qué el Ejecutivo y la COFETEL no han hecho su parte con las licitaciones del espectro radioeléctrico.

Aprobamos una reforma de gran trascendencia en el desarrollo económico del país, la Ley Asociaciones Público Privadas. Ésta moderniza la forma en que este tipo de relaciones se dan, otorgándole mayor certeza al sector privado y, a la vez, logrando que el riesgo sea verdaderamente compartido y no sólo lo asuma el gobierno. Esta nueva ley es sin duda alguna un parte aguas en el desarrollo de infraestructura y en la provisión de servicios públicos de calidad.

La Cámara de Diputados aprobó dos importantes reformas educativas. La primera fue la obligatoriedad de la educación media superior y la segunda las escuelas de tiempo completo. Respecto de la segunda, tuve el honor de haber presentado la iniciativa que sirvió como base para el dictamen y que, entre otras cosas, establece una transitoriedad de 10 años. Es un tema en el que los expertos coinciden y había que dar pasos adelante. Se podrá decir que todavía falta que estas leyes se conviertan en realidad, pero eso no implica que la obligación del Estado deba plasmarse en la ley.

Finalmente están los temas de seguridad y justicia. Recientemente el presidente Calderón, en un discurso enmarcado en la contienda electoral, hizo un llamado a que aprobáramos el nuevo código penal. Lo que no dice el presidente, es que en este Código, así como en la Ley de Seguridad Nacional hay elementos que podrían constituirse en violaciones a los derechos humanos y es nuestra responsabilidad atender las señales de alerta. Tampoco dice que esta legislatura aprobó importantes reformas en materia de secuestro, trata, lavado de dinero y que desde 2008 se aprobó la reforma penal. El Ejecutivo tiene hoy muchas más herramientas para combatir al crimen organizado que antes y aun así no se ven resultados. En la Cámara asumimos el compromiso con los derechos humanos a través de una reforma constitucional en la materia y respondimos a quienes padecen la violencia con la Ley de Protección a Víctimas del Delito.

La parálisis legislativa en México es un mito. Cierto, hay temas en los que no se ha avanzado como fuera deseable, pero al menos en esta Legislatura se le dieron resultados a la ciudadanía. Esperemos que el próximo titular del Ejecutivo sepa cómo plantear las reformas verdaderamente integrales y no sólo parches, tenga el oficio político que le faltó a Calderón para lograr su aprobación y entienda que el Legislativo no está ahí para dejar pasar todo sin revisión. Por su parte, a los ciudadanos corresponderá ejercer más presión sobre sus diputados para llevar a buen puerto sus legítimas demandas.

 

Diputado Federal, Jesús Alberto Cano Vélez.

 

Esta entrada fue publicada en Trabajo legislativo y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El Mito de la Parálisis Legislativa

  1. Alejandra Atondo Cano dijo:

    Me parece excelente el rubro de reforma educativa, aun cuando falte tiempo para que se lleve a cabo creo que la política publica inició finalmente ya que esta viene de una necesidad muy grande en México, necesitamos trabajar en conjunto todos los actores, y me refiero a todos ya que tanto como los sindicatos, el gobierno y la sociedad somos responsables de que las nuevas politicas educativas se vean reflejadas eventualmente en nuestros futuros ciudadanos, estoy totalmente a favor y me siento agradecida como ciudadana que no se quede en el aire este tema.

  2. Beatriz Vélez Zapata dijo:

    Te concedo el beneficio de la duda en tu defensa del trabajo legislativo. Pero dime, que no es hora de que un instrumento que se hizo para darle cabida a los partidos chicos dentro del legislativo, como fueron los plurinominales, ya queden eliminados? ¿Cómo podemos seguir sosteniendo tamaña infamia hacia un país con tanta pobreza? Sólo han servido como pago y cobro de y hacia líderes o pseudo líderes, o posicionamientos partidistas. Preferiría que hubiera reelección pero que desaparecieran los plurinominales, pero sería impensable lo primero existiendo lo segundo. Saludos. Aclaro. No tengo la menor idea si eres o no plurinominal.